jueves, 26 de febrero de 2015

CREMA TRUFADA DE ESPÁRRAGOS Y ALCACHOFAS.

Esta crema de alcachofas, espárragos y calabacín es una de esas recetitas que nacen "por no ir a comprar". Abrimos el frigorífico y de lo que hay hoy comemos. Siempre utilizando un poco la lógica.
Así, que... Hoy comemos gratis. ;)


INGREDIENTES. 

Para la crema. 

Una cebolla. 
2 chalotas o un puerro.
10  espárragos gruesos.
2 alcachofas. 
Un calabacín. 
50 gramos de arroz aproximadamente. 
Caldo vegetal o de pollo (o pastilla de caldo y agua).
Sal de trufa.  
Aceite de trufa. 

Aceite de oliva virgen extra ecológico (que pondremos en el momento de emplatar).

Para el crujiente. 

Pistachos.
Jamón ibérico. 
Las puntas de los espárragos. 
Una alcachofa. 
Cebolla crujiente (viene ya preparada).
Pimiento rojo crujiente (viene preparado ya).


ELABORACIÓN. 

Comenzamos con la crema.
Ponemos aceite de oliva virgen entra en una cacerola y cuando esté caliente echamos la cebolla y chalotas partidas en dados. A continuación, le ponemos los corazones de las alcachofas y los espárragos limpios y cortados en pequeños trozos (reservándonos las puntas para el crujiente). Añadimos el calabacín lavado y con piel, en daditos. Ponemos un poco de sal normal. Salteamos todo junto unos minutos y le agregamos un caldo vegetal o de pollo. Le echamos el arroz y dejamos cocer media hora. Trituramos, pasamos por un chino, para quitar impurezas. Rectificamos de sal, con sal de trufa y le agregamos unas gotas de aceite de trufa. Reservamos. 

Vamos con el crujiente. 

Partimos los pistachos en trozos pequeños o los picamos. Reservamos. 

Deshidratamos unos trocitos de jamón ibérico en el microondas, treinta segundos. Lo partimos en tiras finas y trozos pequeños. Reservamos. 

Ponemos en una sartén aceite de oliva y freímos unas cuantas hojas de alcachofa, de la parte del corazón. Cuando más cerca del interior de la alcachofa las cojamos más tiernas estarán. Las ponemos sobre un papel absorbente. Reservamos. 

Partimos las puntas de los espárragos en  láminas finas. Reservándonos el final de las puntas como centro de decoración del plato. Salteamos todo. Reservamos. 

Emplatamos. 

Ponemos la crema. En el centro de esta colocamos el final de las puntas de los los espárragos. Rodeando las puntas colocamos las hojas de las alcachofas y las tiras de crujiente de jamón. Ponemos alrededor también las láminas que hemos cortado de los espárragos. Espolvoreamos por encima los pistachos y los crujientes de cebolla y pimiento rojo. Unas gotas de aceite de oliva virgen extra ecológico. Y listo. 

Económico, sano, rápido y bueno. 



lunes, 23 de febrero de 2015

ARROZ A BANDA.

Este arroz a banda lo he elaborado para participar en el reto de este mes del grupo de Facebook "Los arroces". 
No es la primera vez que hago arroz a banda, pero sí la primera que lo acabo en el horno.
 En casa tengo inducción y no hay manera de que me quede bien el arroz en paellera usando este tipo de calor. Así, que... A tirar de horno. El resultado final es bueno. Repetiré. 







INGREDIENTES. 

Cola de rape. 
Pulpo. 
Carabineros. 
Calamares. 
Tomates.
Ajos. 
Pimentón dulce. 
Azafrán. 
Aceite de oliva. 
Arroz bomba. 
Sal. 

Para la salmorreta. 

Ajos. 
Ñoras. 
Tomates. 
Cabeza de carabineros. 
Sal. 
Aceite de oliva. 

Para el caldo. 

Cabeza y huesos de rape. 
Cabeza de merluza. 
Sal. 
Cebolla. 
Caldo de pulpo. 
Salmorreta. 

Para la mayonesa de ajo. 

Huevo. 
Aceite. 
Sal. 
Ajo. 
Limón. 


ELABORACIÓN. 



Comenzamos cociendo el pulpo con un poco de agua y sal. Unos diez minutos en olla express. Un pulpo de un kilo. Reservamos. 

Hacemos la salmorreta. Freímos unos ajos en aceite de oliva. Cuando estén hechos, ponemos junto a los ajos las cabezas de un par de carabineros y unas ñoras en trozos (sin semillas). Damos un par de vueltas y le añadimos el tomate rallado hasta que este esté frito. Le agregamos un poco de agua y trituramos. 
Colamos para obtener una pasta espesa, pero sin impurezas. Reservamos. 

A continuación, preparamos el caldo. Ponemos en una olla una cebolla, los huesos y cabeza del rape, la cabeza de la merluza, dos o tres cucharadas de salmorreta, el caldo del pulpo, sal y agua. Cocemos unos veinte o veinticinco minutos. 

Mientras se va haciendo el caldo, ponemos aceite en una paellera y marcamos la cola del rape ,en rodajas, y 
unos carabineros. Reservamos. 

En ese mismo aceite vamos a hacer el sofrito. Freímos el calamar en tacos. 
Cuando esté dorado le ponemos ajos y cuando estos estén hechos le añadimos al sofrito el pimentón, el azafrán y , rápidamente, el tomate rallado y un par de cucharadas de salmorreta. 


Una vez hecho el sofrito agregamos el arroz y justo a continuación el caldo caliente(dos partes y media de caldo por una de arroz). Cuando empiece a hervir metemos en el horno y lo bajamos a 180 grados, quince minutos. 
Tendremos el horno precalentado a 200 grados. 

Decoramos con los carabineros. 

Ponemos en un plato aparte las colas del rape, los carabineros pelados, unos trocitos de calamar, unas rodajitas de pulpo y una mayonesa de ajo. 






miércoles, 28 de enero de 2015

CAZUELA DE FIDEOS, RAPE Y GAMBA ROJA.

Suelo hacer cazuela de merluza, pero la de rape todavía no la había probado y , la  verdad, no estaba entre mis planes. No es porque le tenga manía, ni mucho menos, solo que, a veces,uno reproduce las cosas como las ha hecho siempre y no se plantea hacer otras, hasta que vas a la pescadería y la dependienta te dice: llévate la gamba roja, que me queda, y te la dejo a buen precio.Y una, que es facilona, le contesta que sí. Y como la gamba ha colado, repite la operación con el rape y yo, que sigo siendo facilona, vuelvo a decir vale.
 Luego, lo intentó con los boquerones, pero ya no coló.
Una vez en casa pienso: ¿qué hago con un kilo de gamba roja para dos? 
Está claro que medio va a la plancha y el otro medio.... Pues con el rape va muy bien y ,como hace tanto frío, apetece algo calentito y de cuchara: cazuela. 

INGREDIENTES. 

Gamba roja. 
Rape.
Fideos gruesos.
Cebolla (para el caldo y para el sofrito).
Pimiento verde.
Pimiento rojo.
Ajos.
Tomate.
Aceite de oliva virgen extra. 
Pimentón.
Laurel. 
Azafrán. 
Vino fino o manzanilla.
Sal. 

ELABORACIÓN. 

Pelamos las gambas, separando cáscaras, cabezas y colas.
Ponemos las pieles en una cacerola, junto con una cebolla, los huesos del rape, sal, laurel y agua. 
En una sartén ,con aceite de oliva virgen extra, salteamos las cabezas de las gambas. Las agregamos a la cacerola, escurriéndolas bien, para reservarnos el aceite, y ponemos en el fuego, una media hora. Colamos, rectificamos de sal y reservamos.
En ese aceite marcamos las colas del rape y las reservamos.
Partimos la cebolla, el pimiento verde, el pimiento rojo y los ajos.
Hacemos un sofrito. Para ello pochamos la cebolla en el aceite de freír las cabezas, añadimos pimiento verde, rojo. Doramos los ajos. Cuando estén hechos agregamos pimentón dulce y azafrán, procurando que caigan en algún hueco, donde solo haya aceite, para tostarlo un poquito, no mucho, ya que se quema con facilidad. A continuación, agregamos el tomate maduro rallado y mezclamos todo. Cuando el tomate esté frito, le rociamos el vino y dejamos reducir. 
Agregamos el sofrito al caldo y volvemos a reducir, dejándolo un rato, para que se vayan concentrando los sabores. 
Echamos los fideos y, cuando les falte un par de minutos para estar al dente,le ponemos el rape. En el último minuto le agregamos las colas de la gamba roja. 
Lista nuestra cazuela. 



jueves, 22 de enero de 2015

ARROZ CON ALCACHOFAS Y BERBERECHOS.

Este va a ser el primer arroz que publique. Me ha gustado tanto que no puedo evitar guardar la receta para poder repetirlo tal cual en un futuro. Y ya que tengo que escribir la receta, voy a aprovechar para compartirla. 
Este arroz lo he ideado para participar en el reto del grupo de Facebook "Los Arroces". El reto de este mes consiste en hacer un arroz con alcachofas y otro ingrediente principal más. Este arroz puede ser seco, caldoso o meloso. Yo he elegido este último para participar: un meloso de alcachofas y berberechos con un caldo de jamón ibérico y mantecado con una crema de alcachofas. 
INGREDIENTES.

Para el caldo. 
Huesos de jamón ibérico.
Cebollas.

Para el sofrito. 
 
Cebollas.
Pimiento rojo.
Pimiento verde. 
Alcachofas. 
Ajos.
Tomates. 
Pimentón dulce. 
Azafrán.
Aceite de oliva virgen extra.
Sal. 

Para el crujiente.

Alcachofas. 
Sal. 
Aceite de oliva virgen extra. 

Para la crema de alcachofas.

Cebolla. 
Alcachofas. 
Ajo. 
Aceite de oliva virgen extra. 
Caldo de jamón ibérico. 
Sal. 

Para el arroz. 

Arroz bomba.
Sofrito.
Caldo de jamón ibérico. 
Crema de alcachofas. 
Crujiente de alcachofas.
Berberechos. 



Tacos de jamón ibérico (para decorar y acompañar). 



ELABORACIÓN. 

La protagonista de este arroz es, sin duda alguna, la alcachofa. Buscando diferentes texturas y un intenso sabor, a esta verdura, hemos puesto alcachofas en el sofrito, en el crujiente y en la crema, la cual hemos utilizado para mantecar y dar así mayor cremosidad a nuestro meloso. 

Comenzamos haciendo un caldo con los huesos de jamón y cebolla. 
Para ello, partimos la cebolla por la mitad y la asamos en una sartén. Una vez asada la ponemos en una olla junto a los huesos de jamón, agua y un poco de sal al final, si hiciera falta. 
 
Vamos a adelantarnos haciendo un sofrito como base para nuestro arroz. Dejándolo preparado para cuando lo necesitemos. 
Partimos la cebolla y las alcachofas, quitándole previamente las hojas duras y quedándonos con el corazón. Cortamos pimiento verde y pimiento rojo y lo sofreímos todo, en aceite de oliva virgen extra. Le agregamos los ajos. Cuando estos estén dorados le ponemos el azafrán y el pimentón. Rápidamente, le añadimos el tomate rallado, para que no se nos quemen estos dos últimos ingredientes. Una vez esté el tomate frito, le agregamos un poco de caldo, para que se cuezan las alcachofas y lo dejamos reducir. Reservamos. 
Por otro lado, haremos una crema de alcachofas. 
En un cazo pochamos un poco de cebolla, le agregamos una alcachofa partida en juliana, un ajo y doramos. Le añadimos un poco de nuestro caldo y dejamos cocer hasta que la alcachofa esté tierna. Trituramos. Pasamos por un chino para quitar impurezas y reservamos la crema. 
Ahora vamos con el crujiente.
 Le quitamos a las alcachofas las hojas más oscuras y pelamos el tallo. Partimos longitudinalmente. Le quitamos los pelillos que tienen en el corazón, ya que amargan. Freímos en abundante aceite de oliva. Reservamos.
Abrimos en una sartén, con unas gotas de aceite, los berberechos, tapados para generar vapor. Reservamos.
Vamos con el arroz. Arrancamos con el sofrito. Rehogando el arroz en este para que coja todo su sabor. Le damos unas vueltas y le agregamos un poco de caldo, con un cucharón. Movemos para que vaya soltando el almidón y le dé cremosidad. Cuando el arroz se haya chupado este caldo repetimos la operación. Esto lo haremos tantas veces como sea necesario, hasta que el arroz esté casi en su punto. Una vez tengamos nuestro arroz casi hecho, mantecamos con la crema de alcachofa. Le ponemos unas cucharadas y movemos, tal y como hemos hecho con el caldo.
Para emplatar, ponemos el arroz en nuestro plato. Encima de este el crujiente de alcachofa, los berberechos y los taquitos de jamón alrededor. 
Y listo nuestro arroz meloso. 
Por cierto, he ganado el reto y con él un estupendo premio: un lote de Arroz La Perla y otro de Óleo Quirós Finca la Moncloa. 





domingo, 18 de enero de 2015

CHOCOLATE RUBIO.

Yo pensaba que solo existían tres tipos de chocolate ( negro, con leche y blanco), hasta que hace unos días descubrí que hay cuatro: los tres que acabamos de nombrar y un derivado del chocolate blanco, un cuarto chocolate,que se hace a partir de un chocolate blanco de calidad. Se trata del chocolate rubio.
El chocolate rubio es un chocolate blanco caramelizado a fuego lento. Su aroma a caramelo y mantequilla y su sabor nos recuerdan al toffee o a unas deliciosas galletas. 
Este chocolate nació como un descubrimiento accidental: su creador, Frederic Bau, dejó el chocolate blanco al baño maría y se olvidó de él por completo. Cuando se dio cuenta habían pasado unas horas y este chocolate había adquirido un color marrón-dorado: tenía un chocolate caramelizado con un sabor realmente sorprendente. 

Podemos elaborar este chocolate rubio en casa, si disponemos de un chocolate blanco de calidad, con más de un 25% de cacao, y tenemos una paciencia tremenda. Se puede hacer de dos formas: en el horno o a fuego lento,en un cazo o sartén. Yo he elegido esta última y es la que voy a explicar. 

INGREDIENTES. 
200 gramos de chocolate blanco. 
10 gramos de mantequilla (opcional). 

ELABORACIÓN. 

Partimos la tableta de chocolate blanco en onzas y la ponemos a fuego muy muy lento para que el chocolate se vaya caramelizando y no se queme. Hay que tener cuidado, ya que si la temperatura es elevada se quemará. Debemos mover el chocolate con una cuchara cada cuatro o cinco minutos para que se haga uniformemente. Este proceso es lento. Yo he estado una hora y media hasta que el chocolate ha cogido este tono dorado. 
Una vez que lo vemos del color deseado le agregamos la mantequilla, que le aportará brillo, y movemos hasta que esta se integre en el chocolate. Una vez integrada ya lo podemos usar para hacer lo que nos apetezca: bombones, figuras, letras, etc. O utilizarlo como cualquier chocolate para elaborar postres. Para templarlo lo trataremos del mismo modo que a un chocolate blanco. 
Su sabor, su cremosa textura y su aroma os sorprenderán bastante. 


viernes, 26 de diciembre de 2014

CÁSCARAS DE MANDARINA Y CHOCOLATE.

A ver, ¿por dónde empiezo? .... Pues...pidiendo disculpas por este post: uy, ¡qué raro suena esto así, nada más comenzar! 
Os pido disculpas por la manera de elaborar esta receta, porque no os va a sonar muy profesional lo que os voy a contar y no va a parecer que yo supiese muy bien lo que hacía cuando lo hice. Es una receta por impulsos desde el principio hasta el final: como si ella sola hubiese querido nacer sin que nadie hubiese pensado nunca elaborarla. 
Os cuento la historia para que comprendáis de qué estoy hablando. 

Todo comenzó el domingo pasado, en el transcurso de una comida familiar: estábamos comiendo paella. Yo ese día iba comiendo despacio, no sé si por estar hablando con alguien o porque me dio por ahí y decidí masticar como Dios manda. El caso es que estaba centrada terminándome el plato de paella y casi todos los demás iban ya por el postre. Cuando de pronto, percibe mi olfato un aroma a mandarina tremendo y al mismo tiempo oigo a mi cuñado decir: "lo mejor de estas mandarinas es la cáscara, ¿las habéis olido? En ese momento, levanté la cabeza, miré las cáscaras de mandarina de la persona que tenía a mi izquierda (que por cierto, no sé su identidad porque mi cerebro raramente ha suprimido esa información) y dije: no tiréis las cáscaras, las quiero. En ese momento, se me había encendido la bombilla y recordé que una vez había leído que si blanqueábamos las cáscaras de los cítricos estas dejaban de amargar y aportaban un sabor "brutal" . ¿Cómo íbamos a desperdiciar esas fantásticas cáscaras?
 Como éramos muchos conseguí aproximadamente las cáscaras de un kilo y medio de mandarinas. 

Os cuento la receta, pero esta vez va mezclada con su historia. Me gusta separarlas, pero esto ahora no va a poder ser. Eso sí: al final separaremos  los ingredientes, para verlo todo claramente. 

Nunca he blanqueado la cáscara de un cítrico, o al menos, nunca lo he hecho bien (es la segunda vez que pruebo).
 Blanquear las cáscaras consiste en ponerlas en agua y cuando esta empiece a hervir tirarla y volver a echarles agua fría hasta que empiece a hervir de nuevo, la volvemos a tirar y repetimos el proceso. Esto hay que hacerlo hasta que la parte blanca de la cáscara del cítrico que estemos usando deje de amargar. 
La primera vez que lo hice cambié el agua seis veces y seguía amargando. Me cansé y tiré las cáscaras.
 Así que, esta vez les cambié el agua diez veces, probé una cáscara y no me pareció que amargase nada. Puse una sonrisa en mi cara y pensé: conseguido. 
No tenía ni idea de qué iba a hacer con las cáscaras "blanqueadas", pero sabía que enteras no se podían quedar. Así que... A triturarlas. 
Estaba yo triturando cáscaras, cuando, de repente, mi cerebro me manda la orden de "pruébalas de nuevo". Cojo una cuchara, me la meto en la boca y ohhhh, amarga. Jo, ya están a medio triturar, no puedo volver a meterlas en agua. Y ya, en ese momento, se me desdobló el cerebro: es algo curioso cuando te pasa esto: te ordena dos cosas totalmente opuestas al mismo tiempo, las dos con la misma intensidad y, sin embargo, solo obedeces a una de las órdenes, ignorando la otra por completo, sin saber bien por qué respondes ante esa y no ante la otra.... 
El caso es que una parte de mí me decía: "tira las cáscaras ya". 
La otra insistía: "todavía tiene arreglo". 
Esta vez le hice caso a la segunda, lógicamente. Si no, no estaríamos aquí. 
Vamos a quitarle el pequeño amargor que desprenden las cáscaras de mandarina. ¿Y eso como se hace? Ni idea. Dos yogures con las cáscaras y a batirlo todo. Probamos, amarga todavía.
 Cerebro 1: "tíralo ya"; cerebro 2: "ponle queso". 
Le ponemos queso en crema, probamos, amarga. 
Cerebro 1: "tíralo ya"; cerebro 2:"ponle azúcar". 
Seguimos batiendo. Probamos. Amarga, pero solo le sale el amargor levemente.
Cerebro 1:"tíralo ya"; cerebro 2: "¿por qué no te callas?. 
Le ponemos nata. Batimos y probamos: no está para tirar cohetes, tampoco para tirarlo. Pero el cerebro 1 sigue atacando y el 2 se ha quedado sin mucha energía para luchar. Lo meto en el frigorífico y ya decidiré al día siguiente. 
Ya es martes, el cerebro que todo lo tira se ha dado por vencido, mientras el triunfador decide ponerle a la mezcla del día anterior el zumo de una naranja con gelatina neutra. 
Hidrato tres hojas de gelatina neutra unos cuatro minutos . Escurro bien. Caliento un poco del zumo de naranja para disolver la gelatina. 
Una vez disuelta  lo mezclo con todo. Emulsiono bien, paso por un chino y descubro que tenemos un sabor refrescante, levemente dulce y delicadamente amargo. Me encanta. 

Metemos la mezcla en una manga pastelera y vamos poniéndola en unos vasos de chupito. La dejamos un par de horas enfriando en el frigorífico.
Es el momento de pensar de verdad, de no actuar por impulsos: un ganache de chocolate con leche pienso que le iría bien como contrapunto dulce a la mezcla. 
Ya no quiero arriesgar más. Así que disuelvo un poco de chocolate en nata y lo pruebo mezclado con la crema. 
Ahora sí se me ha puesto una sonrisa grande en la cara: he triunfado. 

Para hacer el ganache de chocolate con leche, calentamos la nata hasta que hierva, ponemos el chocolate en la nata caliente y ya fuera del fuego y le damos vueltas hasta que este se disuelva. Dejamos templar un poco y vertemos en los chupitos. 
Para darle un contrapunto de color he hecho un ganache de chocolate blanco (se hace igual que el anterior) y, en caliente, lo he puesto sobre el de chocolate con leche con cuidado, para que quede un círculo lo más perfecto posible. 
Una pizca de cacao en polvo al 70%, por encima, y listo. 

Tengo que decir que los mismos (y unos pocos más) que iban a tirar las cáscaras de las mandarinas me felicitaron por el resultado de estos chupitos. 
Os cuento los ingredientes y os hago un resumen de la elaboración para que quede todo más claro. 
Con las cantidades que he puesto me salieron 18 chupitos. 

INGREDIENTES.
 
PARA LA CREMA. 

Las cáscaras de un kilo y medio de mandarinas. 
Dos yogures naturales azucarados. 
300 gramos de queso en crema. 
210 gramos de azúcar. 
200 mililitros de nata para montar. 
El zumo de una naranja. 
3 hojas de gelatina neutra. 

PARA EL GANACHE DE CHOCOLATE CON LECHE.

200 mililitros de nata para montar. 
200 gramos de chocolate con leche. 

PARA EL GANACHE DE CHOCOLATE BLANCO. 

100 mililitros de nata para montar.
100 gramos de chocolate blanco. 

PARA DECORAR. 

Cacao puro en polvo al 70%. 

RESUMEN. 

CREMA.

Blanqueamos las cáscaras de las mandarinas. Trituramos junto a los yogures. Le agregamos el queso, el azúcar y la nata y mezclamos bien. Dejamos reposar 24 horas. Pasamos por un chino para quitarle impurezas y hacer una crema más suave. 
Hidratamos las hojas de gelatina y las disolvemos en el zumo caliente de una naranja. Emulsionamos con la crema. 
Metemos en una manga pastelera y distribuimos la crema en los vasos de chupito. 
Enfriamos en la nevera dos horas. 

GANACHE DE CHOCOLATE CON LECHE. 

Calentamos la nata hasta que hierva.  Añadimos el chocolate y movemos hasta que este se disuelva. Dejamos templar y ponemos en los chupitos, encima de la crema de cáscara de mandarina.

GANACHE DE CHOCOLATE BLANCO. 

Calentamos la nata hasta que hierva.  Añadimos el chocolate y movemos hasta que este se disuelva. 
Todavía caliente lo ponemos con una cuchara, con cuidado, en el centro del ganache de chocolate con leche,para que se integre en este y forme un círculo blanco que le dará un contrapunto de color. 

Terminamos los chupitos con un poco de cacao amargo por encima. Y listo. 

La manera de escribir esta entrada tampoco ha sido muy normal. Hace tres días que hice los chupitos y hoy, a las cinco de la mañana, me despierto y pienso: voy a escribir la receta. Cerebro 1:" ¿te vas a levantar ahora?; cerebro 2: "total, estoy dándole vueltas y no puedo dormir. La respuesta es sí". 








 

miércoles, 10 de diciembre de 2014

MOSCOVITAS CON SÉSAMO Y NARANJA.

Las moscovitas son unas pastas finas y crujientes de almendras con un ligero baño de chocolate. 
La primera vez que las vi fue en el blog Cacocinas, hace casi un año. Me llamaron la atención por el buen aspecto que tenían y las hice en ese momento, con su receta. Recomendable, Cacocinas nunca falla. 
Hoy la he cambiado un poco: le he puesto sésamo, cáscara de naranja, he reducido la cantidad de almendras de la receta original y he cambiado el tipo de azúcar. El resultado me ha gustado bastante. Recomendable también. ;)




INGREDIENTES. 

180 gramos de almendra marcona cruda en granillo. 
20 gramos de sésamo tostado. 
200 gramos de azúcar blanquilla. 
200 mililitros de nata 35% m.g.
40 gramos de harina de trigo. 
La cáscara de media naranja (sin la parte blanca). 
300 gramos de chocolate con leche. 


ELABORACIÓN. 


Calentamos la nata junto con el azúcar hasta que hierva y se disuelva bien. Le agregamos la cáscara de naranja y el sésamo. Trituramos. 
Ponemos  de nuevo a fuego suave, añadimos la almendra y la harina tamizada y le damos vueltas a la mezcla hasta que espese un poco (unos cinco minutos). Nos fijamos bien en que no tenga grumos. Dejamos templar. 

Ponemos papel vegetal en una llanda o bandeja de horno. 
Con una cuchara de postre hacemos pequeños montoncitos con la masa sobre el papel vegetal, dejando un poco de distancia entre unos y otros, ya que la masa al calentarse se extiende y aplana y si están muy cerca se pegarán entre si. 
Horneamos a 180 grados unos diez minutos (cuando estén doradas). 
Fundimos el chocolate al baño maría. Dejamos templar y pintamos con un pincel nuestras moscovitas (una capa fina de chocolate). Las dejamos sobre un papel vegetal hasta que el chocolate se endurezca. 
Listas para engullir. 

También podemos hacer unas rocovitas, que como todos sabemos es una variante de las moscovitas. 
Las rocovitas son unas rocas de moscovitas trituradas con chocolate con leche. Estas fueron creadas con las moscovitas más imperfectas, aquellas que en el horno decidieron no ser redondas. 
Otra variante de las moscovitas son estas rocas de moscovitas trituradas con pistachos y chocolate blanco y bañadas en chocolate con leche. 
Y unas moscovitas hechas con sésamo negro y en molde. 
Espero que las disfrutéis tanto como yo.